La Befana, la bruja de la Navidad italiana

21 noviembre, 2014

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La bruja Befana es una figura folclórica vinculada a la festividad de la Epifanía (de ahí procede su nombre) en Italia. Este personaje formaba parte de la tradición de la zona de los Apeninos pero se ha extendido y arraigado por todo el país. La Befana representa un papel similar al de Papá Noel, llevando regalos a los niños por Navidad, pero su aspecto es totalmente distinto.

La Befana tiene la apariencia de la típica bruja: es una anciana de cabello gris, vestida con harapos, que vuela en escoba y, a menudo, va cubierta de hollín. Sin embargo, a diferencia de la mayoría de las brujas de los cuentos, La Befana es una mujer bondadosa y siempre sonriente. Utiliza su escoba para surcar el cielo y también para barrer los suelos porque tiene fama de ser una extraordinaria ama de casa. Aunque, según dicen, la escoba también le sirve para golpear en la cabeza a los niños que intentan espiarla cuando deja sus regalos.

Al igual que Papá Noel, La Befana entra a las casas deslizándose por la chimenea (de ahí que vaya tan sucia) y no le gusta ser vista. La noche del 5 de enero, víspera de la festividad cristiana de Epifanía, la bruja llena los calcetines de los niños que han sido buenos de dulces, caramelos y otros regalos, y en los de los niños malos deposita piezas de carbón, cebolla o ajo. Los niños y niñas italianos esperan con mucha ilusión la llegada de La Befana durante todo el año y la mañana del 6 de enero acuden expectantes a revisar sus calcetines, que suelen colocar en la chimenea o al lado de la cama. También es tradición dejar un vaso de vino o de licor para que la bruja recupere fuerzas y pueda proseguir con su viaje.

La leyenda de La Befana

Según la tradición cristiana, la figura de La Befana está ligada a los Reyes Magos (que son quienes en España llevan los regalos en Epifanía). La historia cuenta que los Reyes Magos se perdieron cuando viajaban de camino a Belén para visitar al recién nacido Niño Jesús y darle su regalos. Fue entonces cuando, desorientados, se encontraron con una anciana, la bruja Befana. Las Majestades de Oriente le pidieron que les ayudase e incluso le rogaron que los acompañara en su viaje, pero ella rechazó la oferta alegando que tenía mucho trabajo que hacer en su casa.

La bruja no tardó en arrepentirse de su decisión, cogió un puñado de dulces, y salió a buscarlos para ir también a ver al Mesías. No obstante, ella nunca los encontró y fue casa por casa entregándole un dulce a cada niño que hallaba con la esperanza de que alguno fuese el Niño Jesús. A día de hoy, La Befana continúa haciéndolo.

Orígenes de la festividad

Una teoría sobre el origen de la tradición de La Befana es que procede de una fiesta romana en la que se intercambiaban regalos y que celebraba el comienzo del año nuevo en honor a las divinidades Jano y Strenia. Otra hipótesis, es que el inicio de la festividad está unido a la costumbre pagana de quemar un muñeco para representar la muerte del viejo año y el nacimiento del Año Nuevo. Esta práctica, que aún existe en algunos países europeos, tiene orígenes celtas. La bruja Befana, que tiene aspecto de anciana correspondería a la representación del año viejo.

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