Ocho consejos para aplicar en la estrategia de marketing en vinos y aceites

31 marzo, 2015

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Bolsa para botellas de aceite y vino - Creating Bags

 Si nos fijamos en las distintas campañas y los mensajes que lanzan las bodegas y almazaras encontramos errores en común, que debemos de tenerlos en cuenta para mejorarlos y realizar una estrategia de marketing eficaz. Os mostramos algunos errores y consejos que deberías poner en práctica:

1. En primer lugar, si queremos diferenciarnos de la competencia debemos evitar utilizar el envase más económico para nuestro aceite o vino. Este tipo de recipientes son los que más abundan en el mercado y, además, es el que peor experiencia de uso tienen. Un estudio llevado a cabo por el grupo de Marketing de la Universidad de Jaén (UJA) determina que las características del envase afectan en un 14% a la percepción que tenemos de la calidad del aceite a la hora de degustarlo. Si queremos lanzar un mensaje al consumidor de que nuestro vino u aceite son de calidad, entonces  debemos optimizar el envase. Escoge un packaging que sea acorde a los valores de tu empresa. En el caso del aceite y el vino, una de las líneas sería, la tierra, su arte milenario, lo natural… aconsejamos un packaging natural y diferente.

2. Utiliza una etiqueta que te ayude a diferenciar te del resto. El etiquetado es uno de los factores más importantes en el proceso de elección, por ejemplo, para el vino. El diseño de las etiquetas tiene que tener en cuenta dos tipos de dimensiones: la dimensión técnica, donde viene toda la información sobre producto y que está regulado, y la dimensión estética, relacionado con el diseño y el aspecto final. Es en este último donde nos equivocamos. Huye de la etiqueta blanca con un pequeño dibujo en el centro con un grabado sobre la bodega, los olivos, etc. ¿Por qué? Porque están muy vistas; porque entre todas las que hay tu producto no se diferenciaría del resto. Por otro lado, si aparece un mapa con la región, incluye a España, porque alguien cercano sabrá de que región vinícola o que D.O de aceite le hablas, pero un cliente fuera de nuestras fronteras difícilmente sabrá situarlo.

3. El nombre de tu producto o marca debe ser atractivo y capaz de permanecer en la menta del receptor. Evita elegir un nombre para tu producto que sea de un lugar famoso, hecho, cosa o monumento… intenta ser más original y evita los juegos de palabras. Puesto que, luego nos va a ser muy difícil poder posicionarlo correctamente con la estrategia de SEO y SEM. Además, si tu objetivo es abrir mercado y exportar es una de las opciones que barajas, entonces no utilices palabras difíciles de pronunciar en otros idiomas. La “r” es complicado de pronunciar y la “ñ” no se encuentra en los teclados extranjeros.

4. Huye de la imagen corporativa con la fotografía del abuelo, del creador de la primera almazara y su nombre de época… Estas imágenes son difíciles de recordar, no aportan nada a nuestro producto y, encima, ya sabes lo bien que le va al SEO el nombre de “Antonio” para tu vino. Si que puedes realizar un video donde se vea la historia de tu bodega o almazara y, ahí, puede aparecer tu tatatatarabuelo como símbolo de profesionalidad, herencia, de “saber hace bien las cosas”.

5. Utiliza los cinco sentidos para despertar sensaciones y emociones a tu público objetivo. Esto no tiene nada que ver con las cualidades de tu vino o aceite, sino sobre la experiencia que estas características nos van a hacer sentir. Es lo que se llama el marketing sensorial. Los recuerdos que se crean a través de las emociones y sensaciones son mucho más duraderos, debemos utilizar esos recuerdos cotidianos para fijar nuestra marca o producto en la parte emocional de nuestros clientes. En el caso del vino se puede utilizar el olor que te hace viajar a un determinado momento, pero también podemos utilizar el sonido del vino al caer en la copa (puede ser una sensación agradable y que implica un momento de compartir con amigos o romántico). Une la experiencia con la emoción.

-Hay que realizar un análisis de los hábitos de consumo de la zona geográfica de comercialización o punto de venta. Para implantar un producto debemos conocer las costumbres locales y adaptar nuestro producto y su etiquetado. Por ejemplo, en Noruega consumen más vino blanco y envasado en Bag in Box, sin que sea percibido como un vino de peor calidad. ¿Lo sabemos? Hemos adaptado nuestro envase a estas exigencias. En el norte de Europa la ecología y el cuidado por el medio ambiente es un estilo de vida, ¿utilizamos un packaging reutilizable? En Miami se suele pedir vino por su variedad, ¿destacamos en la etiqueta la variedad de uva con la que se elabora? Realiza un estudio de mercado y adapta tu producto a esas necesidades.

-Atender a nichos de mercado con necesidades especiales, por ejemplo, la población senior. Utiliza etiquetas con una tipografía de mayor tamaño, un formato de envase de fácil apertura, etc.

-Indispensable estar presente en redes sociales y disponer de una página web. En el sector agroalimentario casi la mitad de las empresas no disponen de un sitio web o si lo tienen no están adaptadas ni para smartphones, ni utiliza el posicionamiento SEO y SEM. La venta por internet sigue aumentando cada año, las personas utilizamos nuestro teléfono móvil para realizar consultas en la red y meternos en redes sociales. Estos pequeños apuntes deberían hacerte pensar. Sin embargo, no todo vale. Si tenemos redes sociales debes tener una participación activa, con una línea de comunicación establecida y contestar a tus clientes.

Por último, te aconsejamos que confíes en profesionales de la comunicación y te dejes asesorar. Tú conoces tu producto mejor que nadie, pero ellos conocen las tendencias de compra de tu público objetivo. Trabajar conjuntamente puede ser un tándem perfecto.

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